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ALTAMIRANO DONOSO - D'ANGELO DIAZ

Es muy probable poder concluir, según las normas de la experiencia, que la repercusión social y mediática que alcanzó este caso al conocerse el video de los últimos momentos de vida del guía de montaña Federico CAMPANINI, no sea la misma de cuando la investigación penal concluya en el modo solicitado por el Dr. Daniel E. CARNIELLO, en su carácter de Titular de la Unidad Fiscal Especial.

El referido magistrado ha solicitado el sobreseimiento de los funcionarios policiales a los que se les recibió declaración informativa, en un muy prolijo dictamen en el que tras repasar, e interrelacionar, los distintos medios de convicción incorporados en la causa, y contestar argumentativamente las alegaciones de la querella, realiza un destacable análisis desde el punto de vista de la más moderna dogmática penal.

Y es que en efecto, con ajustado análisis y modernas citas doctrinarias, resuelve el caso del modo más adecuado para las circunstancias del caso, separándose, explícitamente, de las soluciones basadas en el estado de necesidad, disculpante o justificante.

Adaptando las enseñanzas teóricas a las muy singulares particularidades objetivas y subjetivas de la plataforma fáctica (teatro de los hechos a mas de 6,600 m.s.n.m.; terreno nevado, temperaturas varios grados bajo el cero, fuertes vientos, fatiga extrema y concreto y cierto riego de perder la propia vida) el Dr. CARNIELLO, concluye, y bien, que los funcionarios policiales tan maltratados por la prensa, arbitraron todos los medios para cumplir el mandato de prestarle a Campanini el auxilio necesario para evitar que perdiera la vida a causa de su auto puesta en peligro, motivo por el cual corona su razonamiento aseverando la inexistencia del tipo objetivo del delito de omisión de auxilio (art. 108 del C.P.).

De tal modo da vigencia a las reglas de que para que sea relevante penalmente el comportamiento -en el marco del citado artículo del Código Penal-  debió ser evitable, o lo es lo mismo de lo imposible de realizar no se desprende responsabilidad.

En síntesis, ha quedado claro que la conducta de los integrantes de la Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza no satisface el primer requisito –la tipicidad- para ponderarla como delictual, lo que es reconocido con mucha lógica jurídica en el dictamen cuya lectura recomendamos.

Dr. Roberto Uliarte




EXPTE. Nº P-1611/09

SOLICITA SOBRESEIMIENTO

Sr. Juez de Garantías:

Dr. Daniel CARNIELLO, Titular de la Fiscalía de Instrucción nº 16 de la Unidad Fiscal Especial, en los autos arriba intitulados, se presenta a V.E. y respetuosamente dice:

I.- Que en atención a las siguientes consideraciones solicita a V.S. dicte el sobreseimiento de JOSE LUIS ALTAMIRANO DONOSO y DIEGO MARCELO D’ANGELO DIAZ, ambos de datos, respecto de los delitos de OMISIÓN DE AUXILIOS (Art. 108 del C.P.) o ABANDONO DE PERSONA SEGUIDO DE MUERTE (Art. 106 del C.P.), en cualquiera de los dos tipos el delito concurriría idealmente con INCUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES DE FUNCIONARIO PUBLICO (Art. 248 del C.P.), de datos obrantes en autos, quienes prestaran declaración de conformidad con lo previsto por el art. 318 del C.P.P., a fs. 134 y 136 y 266/281 y 296/300 respectivamente, por encuadrar su situación en las disposiciones del art. 353 inc. 2° del C.P.:

HECHOS

Que para fecha 6 de Enero de 2009, en la sede Policial del Destacamento Plaza de Mulas dentro del Parque Provincial Aconcagua dependiente de la Comisaría 23 de Uspallata, Mendoza, siendo las 18.35 hs, se recepciona un llamado radial ,a través de la frecuencia oficial del Parque, del campamento Azimut en Plaza de Mulas, donde el interlocutor de nombre Pablo da aviso que un guía de nombre Federico informa que se encuentra perdido con tres clientes, teniendo que como único dato que por el altímetro se encontrarían a 6.800 mts. sobre el nivel del mar, sin saber el punto exacto de su ubicación y no poder ubicarse debido al temporal de nieve reinante. Dejando constancia los actuantes que siendo aproximadamente la hora diecisiete se había actualizado el estado del tiempo de los campamentos de altura, donde el Auxiliar Juan Guevara desde Nido de Cóndores (5565 m.s.n.m) había informado de vientos de gran magnitud, escasa visibilidad y precipitaciones níveas fuertes. Se trata de corroborar la información recibida, como obtener datos precisos de la emergencia, para poder sacar al guía Federico del lugar donde se encontraba, por vía radial desde Plaza de Mulas y desde Nido de Cóndores con resultados negativos. Siendo la hora 19.30, el guía Federico comunica que aparentemente por el temporal reinante y la escasa visibilidad, se encontraría en el pasaje denominado “canaleta”, agotados pero en buen estado de salud. A las 19.50 hs. se intenta comunicarse nuevamente desde la base y Nido de Cóndores con el guía con resultados negativos. Siendo la hora 21.40 al no tener comunicación con el guía extraviado y a pesar de las condiciones climáticas, salen desde Nido de Cóndores hacia los parajes de altura dos efectivos de la patrulla de rescate, los Auxiliares PP.D. Carlos Montaña y Juan Guevara y desde el campamento Berlín (5900 m.s.n.m aproximadamente), comienza el ascenso el asistente del guía Federico, apodado Rolo. Siendo la hora 23.00, el asistente informa que ha llegado hasta el paraje denominado Piedras Negras (aproximadamente 6.200 m.s.n.m) no pudiendo observar nada, como así que las condiciones climáticas son muy adversas por lo que inicia el regreso al campamento Berlín. Siendo la hora 01.30 del día 7 de Enero de 2009, el Auxiliar Montaña informa que arribó al campamento Berlín e hizo contacto con el asistente Rolo, y que se quedará en dicho lugar ganando altura para poder iniciar la búsqueda en horas tempranas. A la hora 07.00 inician el ascenso en la búsqueda del guía Federico, el Oficial Montaña junto al asistente Rolo. Debido a la novedad y desde el paraje Horcones (ingreso al Parque Aconcagua por Quebrada de Horcones) salen en el helicóptero del parque hacia Nido de Cóndores, los Oficiales Inspectores José Luis Altamirano y José Luis Ramonda, para unirse a la búsqueda, quienes finalizan las tareas de recuperación del cuerpo de un andinista alemán en el Glaciar de los Polacos. A la hora 07.40, el piloto Horacio Freschi, luego de haber dejado a los oficiales en el campamento de Nido de Cóndores realiza un sobrevuelo por la zona de cumbre, donde avista a la expedición del guía Federico, a unos cuatrocientos metros debajo de la cumbre en un terreno de rocas cerca del Glaciar de los Polacos al sur-este de la cumbre. A las 08.10 hs. salen desde Nido de Cóndores, Oficiales Inspector Altamirano y Ramonda y los Auxiliares Diego D’Angelo y Matías Tieppo. A las 08.40 minutos, Oficial Inspector Oscar Fernández en Plaza de Mulas, recepciona una comunicación radial donde el guardaparque Alejandro Salazar informa que desde Plaza Argentina (campamento base por Quebrada de Vacas) lograron comunicación con el guía Federico quien da cuenta que está junto a cuatro clientes en situación de emergencia, uno de ellos politraumatizado con posible edema, y un posible fallecido, quedándose en el sitio a la espera de ayuda. Conforme los hechos se procede a comunicar la novedad a Comisaría 23° recibiendo el Oficial Amaya, quien a su vez comunicara dicha situación a la Fiscalía en turno. Desde Horcones, el guardaparques Rubén Massarelli, brinda los datos filiatorios de la expedición, los que resultarían ser, el guía Federico Campanini y los miembros Elena Senin, Mirko Affasio, Marina Attanasio, Matteo Refrigeratto. Siendo la hora 11.15 hs. informe el Oficial Altamirano que continua el ascenso hacia la cumbre junto al auxiliar Diego D’Angelo, quedando en Berlín el Auxiliar Tieppo. Siendo la hora doce veinte informa que dada la zona donde se encontrarían los andinistas en emergencia sería necesario equipo técnico como carpas y víveres para armar un campamento de altura en el paraje Independencia (6.300 m.s.n.m), con lo cual se comunica a todos quienes estén dispuestos a colaborar para que se acerquen al refugio del guardaparques para realizar las coordinaciones pertinentes. A la hora 13.20, comunica el Oficial Altamirano desde campamento Independencia que está nevando con gran intensidad con temperaturas muy bajas por lo que se refugia en el lugar para ver si las condiciones meteorológicas mejoran. A las 13.40 hs., el mismo Oficial comunica que la temperatura sigue descendiendo, que no hay visibilidad y el lugar se ha tornado inaccesible. Nuevamente sale el helicóptero sobrevolando la zona donde habrían quedado los andinistas en emergencia, a las 13.50 hs. no pudiendo divisarlos por el mal tiempo y la nubosidad del lugar. A las 14.30 hs. comunica el Inspector Altamirano que las condiciones siguen empeorando y solicita órdenes al Ppal Ibaceta mediante el nexo en Plaza de Mulas Inspector Fernández, quien una vez interiorizado le ordena que ponga a resguardo al personal, descienda al campamento de altura Berlín y una vez que las condiciones hayan mejorado reanude la búsqueda. A la hora 17.00 el Oficial Altamirano informa que llegó a Berlín que las condiciones no han mejorado, que hará noche en el lugar, e iniciará a primera hora del día siguiente el ascenso en procura de la gente en emergencia. Siendo las 18.00 hs. el Ppal Ibaceta, pone en conocimiento de todas las novedades a la Dra. Ríos, quien interiorizada ordena que se la mantenga informada de todos los movimientos que se realicen. El 8 de Enero de 2009 a las 07.30 hs. el piloto del helicóptero sobrevuela la zona dando a conocer que las personas se encuentran en el mismo lugar y que han dado indicios de vida. A las 08.05 hs. informa el Oficial Altamirano que ya se encuentra pasando el campamento Independencia junto al Auxiliar D’Angelo, habiéndose sumado a la operación de rescate, guías, porteadores, guardaparques y distintos andinistas que están colaborando con la patrulla de rescate haciendo postas a lo largo del camino para poder realizar las operaciones lo más rápido posible. Dejando constancia que el personal de patrulla de rescate se encuentra escalonado, quedando en Nido de Cóndores el Inspector Ramonda y el Auxiliar Guevara y en Berlín los Auxiliares Montaña y Tieppo. A las 10.15 hs. informa el Oficial Altamirano que encontró las mochilas de la expedición en la zona denominada la Cueva en la base de la Canaleta a 6.600 m.s.n.m. Siendo la hora 12.50, comunica el descenso hacia la zona del Glaciar de los Polacos, costado sur-este en búsqueda de las víctimas puesto que observa indicios tales como piquetas, bastones, antiparras, por lo que continua el descenso. Siendo las 13.50 hs. avista a la expedición, encontrando cuatro personas vivas, por lo que solicita apoyo para iniciar cuanto antes la evacuación. A las 14.30 hs. comunica un guía de nombre Mariano que se encuentra en la cumbre del coloso junto a otros guías y porteadores con los que iniciará el descenso hacía Polacos para iniciar la evacuación. A las 15.30 hs. nuevamente comienza el mal tiempo con fuertes precipitaciones lo que dificulta la operación de rescate. Siendo la hora 16.30, se deja constancia que en la operación de rescate están involucradas unas 40 personas, se dan las novedades a la Dra. Ríos quien ordena que el personal policial evalúe la situación y no ponga en riesgo más vidas. Personal de la patrulla de rescate, Tieppo y Guevara, inician el ascenso a Berlín, mientras que el Oficial Ramonda salé hacia Cólera (misma altura que Berlín) en búsqueda de bolsas de dormir y calentadores para llevar a Independencia. Siendo la hora 17.10 hs. el Oficial Altamirano informa que ya extrajo a los cuatro sobrevivientes de la zona donde se encontraba, confirma que luego que previa búsqueda no se ha logrado ubicar a la andinista italiana Elena Senin, de la cual se conocen muy pocos datos, a raíz del poco aporte de los rescatados, quienes se encuentran en muy malas condiciones físicas, como así que se han organizado cuatro grupos, los que están trasladando a las víctimas hacia la cumbre del Aconcagua para poder descender por la ruta normal, dejando constancia que el guía Federico Campanini es el más complicado de todos, no respondiendo, ni pudiendo caminar, con falta de equilibrio, agotamiento extremo, deshidratación, con signos vitales disminuidos, informa asimismo que las condiciones meteorológicas continúan empeorando. A las 17.50 hs. un guía de nombre Fermín informa que ya está en la cumbre con dos de las víctimas, Mirko y Marina, los que al parecer están en mejor estado con los que inicia el descenso por la zona denominada “la Canaleta” hacia el campamento Independencia, informando que más atrás viene en peor estado el andinista italiano Matteo y más retrasado el último grupo a cargo del Oficial Altamirano con el guía Federico que ha empeorado en su estado de salud. Siendo las 18.30 hs. informa el Auxiliar Montaña, que se encuentra en la zona de la Travesía en el paraje denominado “Dedo”, con agua para hidratar y hasta el momento no pasa ninguno de los grupos con las víctimas. Siendo la hora diecinueve comunica el Oficial Altamirano que el guía Federico está muy mal de salud, ya no responden sus signos vitales, todavía no pueden llegar a la cumbre del cerro y las condiciones climáticas continúan desmejorando, lo cual está comprometiendo la integridad física del grupo de rescatistas, quienes ya comienzan a congelarse en los pies y los dedos de las manos, por efecto de las fuertes nevadas y las bajas temperaturas agregando que existe poca visibilidad. Siendo la hora 19.10 el guía Andrés Jones informa que está en la cumbre del cerro el italiano Matteo, el cual está muy mal de salud, que iniciará el descenso por la Canaleta, pero que necesita ayuda para apurar la evacuación. A las diecinueve cincuenta el Oficial Altamirano comunica en forma radial por la frecuencia interna que los rescatistas están poniendo en peligro sus vidas, sus pies y manos están perdiendo sensibilidad (congelando) el terreno está muy peligroso para el traslado y no cuentan con visibilidad. El guía Federico Campanini, ya no responde, no tiene signos vitales, ha fallecido, quedando aproximadamente a dos horas de la cumbre debajo de una piedra para evitar que caiga a la pendiente. Por tal motivo iniciará rápidamente el ascenso hacia la cumbre para después descender y poder ayudar al grupo que está descendiendo con el andinista Matteo, quien continúa muy mal de salud. Siendo las 23.00 hs. arriba el grupo que llevaba a Mirko a Nido de Cóndores, quien es estabilizado por el Dr. Rogé, y resguardado en dicho campamento para en la mañana ser evacuado en helicóptero. Siendo las 23.50 hs. arriba el Oficial Altamirano a Independencia con Matteo, por la hora, el clima y el cansancio de todos deciden hacer noche en el lugar, estabilizando a la víctima. El día 9 de Enero de 2009 siendo las 02.00 hs. arriba a Nido de Cóndores el grupo que traslada a Marina, quien es estabilizada por Rogé y resguardada para la evacuación en helicóptero en la mañana. Siendo la hora 07.30, informa el Dr. Rogé, que el andinista de nombre Mirko presenta congelamiento de tercer grado en dedos de manos y pies, edema de pulmón moderado con requerimiento de oxígeno y quemaduras por el sol en ambas córneas. Mientras Marina presenta congelamiento de tercer grado en ambas manos y pies y agotamiento extremo. Ambos son evacuados en el helicóptero hacia Horcones donde los espera la ambulancia del ECI. Siendo las 08.15 hs., informa el Oficial Altamirano que se encuentran en Independencia junto al andinista Matteo, quien se encuentra estable pero muy agotado, solicitando ayuda para el descenso. Siendo las 11.30 hs, arriban a Nido de Cóndores, Ramonda, Montaña, D’Angelo y Altamirano junto a Matteo, quien examinado por el Dr. Rogé le diagnostica, agotamiento extremo, deshidratación y traumatismos en ambas piernas, con lo cual es descendido a Horcones en helicóptero. Desde las 12.30 a las 13.00 hs. son descendidos en helicóptero los actuantes Altamirano, Ramonda, D’Angelo, Montaña y Guevara, previo haber sido examinados por el Dr. Roge, el Oficial Altamirano y el Auxiliar D’Angelo, quienes presentaban congelamiento de primer grado en dedos de manos y pies.

MOTIVACIÓN JURÍDICA

En el trascurso de la presente investigación se le recibe declaración testimonial a diversas personas quienes tuvieron intervención en el rescate del Aconcagua de enero de 2009, cuyas declaraciones vamos a sintetizar en honor a la brevedad y de acuerdo a la pertinencia que exista con las posibles figuras delictivas que prima facie podían configurar los hechos narrados. A fs. 6/16 declaran los integrantes de la expedición: Marina Attanasio, Antonella Targa, Matteo Refrigeratto y Mirko Affasio, con diferencia de matices, cuentan que la expedición partió el 6 de Enero de 2009 desde Berlín a las 6.15 de la mañana. Durante el camino el grupo se dividió en dos, yendo adelante Federico Campanini, el guía, con Marina, Mirko, Matteo y Elena Senin, y atrás cerraban la marcha Antonella y el asistente de Campanini, Rolando Abaca, quien decide regresar a eso de la 13.30 o 14.00 porque Antonella no estaba bien. El primer grupo sigue subiendo y hacen cumbre entre las 15.30 a 16.00 hs. El tiempo no estaba bien, había niebla, por lo cual sacan dos fotos y deciden bajar. Siguieron a Campanini, pero se dieron cuenta que venían por un camino diferente. Mirko en particular se da cuenta y se lo hace notar al guía, quien continuó y lo siguieron porque era el guía y porque tenía el GPS. Al poco descender se dan cuenta que no es un recorrido fácil porque Matteo cae cuarenta metros sobre la roca. Federico Campanini, no se encontraba con lucidez mental arriesga su vida por salvar a Matteo, y lo logra. Que se dieron cuenta que no estaba lúcido porque no respondía a preguntas simples, estaba ausente, no daba respuestas, esto fue antes y después que Matteo cayera y él lo salvara. Siguieron descendiendo y se encontraron con muchas dificultades, entre las cuales hay avalanchas. Que comienza a arreciar un temporal de nieve y deciden subir. Marina iba ayudando a Elena que ya no podía seguir, pero después de un rato ya no puede tirarla. Había mucha distancia entre los primeros y Elena, con lo cual Marina los llama. Entre todos tratan de hacerla reaccionar pero Elena daba señales de desequilibrio, comienza a rodar de costado en la nieve y de pronto no se mueve más. Marina se acerca Elena pero esta no daba señales de vida. Matteo le pregunta a Campanini, que hacer con Elena y Federico le dijo que estaba muerta, le pidió que sacara de su mochila una inyección para edema pulmonar pero estaba congelada y le pidió sacar un diamox. Decidieron descender un poco para guarecerse del viento. Matteo ayudaba a Campanini, que no estaba en condiciones de caminar sólo, encuentran un reparo natural a unos doscientos metros de la cumbre. En momentos de lucidez de Campanini dio las coordenadas cuando se pudo comunicar con Plaza Argentina y guardaparques, y cuando desfallecía la radio la tomaba Matteo, pero al hablar sólo italiano se le hacía muy difícil. Habló con una Doctora en el campo base. Allí se quedaron la primera y segunda noche, esta segunda noche estaban los tres muy juntos (Marina, Mirko y Matteo) para darse calor unos a otros. Decidieron quedarse allí porque estaban seguros y el helicóptero ya las los había visto allí. La segunda noche, Campanini estaba a unos diez o quince metros del resto, sólo, según Mirko les daba la espalda como si quisiera morir. Sin embargo Mirko dice que durante el trayecto Campanini, hizo todo por llevarlos a un lugar seguro, hizo todo lo posible para salvarles la vida, lo último que hizo fue bajar a un precipicio bajo un poco y luego subió porque era muy difícil y no contaban con el equipo necesario. El último recuerdo de Marina es verlo sentado, quieto y ausente de mente, alejado del resto por su decisión, pero a esta altura ya no estaba muy lúcida. Luego los tres cuentan como fueron rescatados por los socorristas, que en términos generales coincide con lo expresado en la plataforma fáctica. Todas las declaraciones son escuetas en el relato de esta última parte del rescate, ello debido al estado de agotamiento extremo y las condiciones de salud, en que se encontraban los rescatados que comprometía seriamente su conciencia y lucidez, con lo cual para saber que pasó con el rescate de Campanini, debemos recurrir además de la fuente oficial al relato de los intervinientes en el mismo, esto es, los guías que colaboraron en el intento de rescatar con vida a Federico Campanini y aquellos que asistieron a los mismos en forma física o radial.

Un dato que arroja luz sobre las motivaciones del error de ruta de Campanini es que a fs. 214/215, obra el map-source extraído del GPS de Campanini, que registra como dato relevante para la investigación que el waypoint 093 tomado a las 7.03 pm, figura sin altura, lo que significa que fue un error de señal del GPS. Posicionó un punto aproximado pero con error de distancia y altura. Este punto está alejado del track (camino) que el GPS estaba grabando en ese mismo momento.

De la Necropsia de Federico Campanini de fs. 82/83, se obtienen datos relevantes para la investigación, específicamente de los “diagnósticos histopatológicos” entre ellos – Edema agudo y hemorragia pulmonar aguda, -Congestión cardíaca pasiva – Miocardio con signos de hipoxia tisular aguda, - Congestión y edema cerebral pasivo; la causa final del fallecimiento se establece como “Edema Agudo de Pulmón”. La fecha de fallecimiento fue copiada de la nota policial de envío del cadáver (fs. 57 vta.), según manifestación del médico a cargo de la misma Dr. Michel (fs. 87), con lo cual no cuenta con ningún tipo de rigor científico, en tanto contradice todas las demás actuaciones policiales, y ha sido colocada en forma antojadiza por el encargado de enviar el cadáver al Cuerpo Médico Forense al momento de efectuar la descripción del hecho.

Este dato equívoco y la lamentable aparición de un video en la prensa nacional e internacional, en donde los rescatistas aparecen tirando con una cuerda a Federico Campanini y profiriendo gritos e inclusive insultos instando al mismo a que se mueva, como así la posición en que fue encontrado el cadáver da motivo a una investigación que se realiza sobre el accionar de la patrulla de rescate, dudando la querella de cómo había sido tratado el guía de montaña al momento del rescate y si había sido abandonado a su suerte aún con vida, contrariando la información oficial de quien estaba a cargo del rescate –Oficial Altamirano- que el mismo se hallaba muerto al momento de ser dejado en el lugar para poder los rescatistas salvar sus propias vidas, lo cual derivaría en el establecimiento “prima facie” de algunos elementos típicos de los delitos de Omisión de Auxilios o Abandono de persona seguido de muerte, esto es, un delito de omisión propia o un delito comisión por omisión, respectivamente.

Continuando con los datos médicos, tenemos una nueva declaración del médico a cargo de la necropsia, en donde se le pide aclaración sobre la significación y alcance de términos médicos utilizados en la misma, en principio responde sobre síntomas de un edema cerebral y duración de los mismos, diciendo que se caracteriza por cefalea intensa, desorientación y confusión mental progresiva, incoordinación motora, ataxia hasta el coma y muerte. Sin precisar cuanto pueden durar los síntomas hasta llegar a la muerte. Luego responde sobre sintomatología de un edema pulmonar, disnea importante –dificultad respiratoria-, tos seca en principio y luego expectoración mucosa, espumosa y rosada. Hay taquipnea –frecuencia respiratoria mayor a 25 minutos-. Cianosis que es la coloración azulada de piel y mucosas debido al déficit de oxígeno en sangre. Si este cuadro clínico no es tratado lleva también a la muerte. No puede precisar duración porque el edema es una entidad progresiva. A la pregunta de cómo estaba el cadáver, manifiesta que el cadáver fue recepcionado en el CMF totalmente congelado, tenía el brazo izquierdo extendido hacia un costado, no sabe en que posición fue recibido, pero el brazo no lo pudo mover porque estaba congelado. Respecto del tratamiento para edema pulmonar de altura, es bajar al paciente a cotas menores, colocar al paciente en posición semi-sentado y administrar al paciente oxígeno con mascarilla. Algunos preconizan el uso de nifeditina. No puede determinarse el momento de la muerte porque el rigor del medio ambiente modifica la evolución habitual de los fenómenos cadavéricos.

A fs. 100/104 declara el Segundo Jefe de la Patrulla de Rescate, Antonio Ceferino Ibaceta, los datos mayormente relevantes para la investigación de su declaración son los siguientes: La patrulla de rescate esta integrada por dieciséis rescatistas, el Jefe y Subjefe, hay ocho personas “arriba”. Que quien tomó la filmación fue el Auxiliar D’Angelo. Si sabe a que distancia de la cumbre fue hallado Campanini, responde cuatrocientos metros aproximadamente. Qué medicamentos se llevan, responde dexametasona y jeringas para colocarlas. Sí es posible que de acuerdo a la emergencia inmovilizaran al sujeto en el lugar, responde que es imposible hacer eso por las condiciones climáticas. Además ante la presencia de un edema, la recomendación es siempre descender para descenderlo había que subir a la cumbre y ahí bajarlo. De ninguna forma iba a sobrevivir si se quedaban ahí con él. Los medicamentos son sólo para estabilizarlo y que colabore con el descenso. En altura no se iba a mejorar. También tenía síntomas de edema cerebral. Sería clave la declaración de los italianos y Rogé – médico en Nido de Cóndores-, para confirmar esto. A la pregunta de si llevan equipamiento para hacer campamento, responde que a esa altura no, no se piensa en hacer campamento porque es sumamente arriesgado las condiciones a seis mil metros de altura no dan para la supervivencia. Hay que llegar a los cinco mil trescientos u ochocientos, allí hay condiciones para que pase una noche pero no para que se mejore. Normalmente el médico está en Plaza de Mulas pero por la gravedad del hecho lo llevaron a Nido de Cóndores (5565 m.s.n.m). Preguntado por su opinión respecto del procedimiento de rescate, responde que la gente que intervino en la evacuación trabajo al máximo de sus condiciones físicas y mentales, hicieron todo lo posible, más no se pudo hacer. Preguntado por sí conoce alguna otra forma de haber realizado el rescate distinto a lo que se hizo, responde que no se le ocurre otra forma, si podría haberse hecho las cosas distinto si hubiesen sido un batallón de rescatistas pero no en esas condiciones.

De especial relevancia es la declaración del médico que se encontraba en Nido de Cóndores al momento del rescate, Dr. Juan Ignacio Rogé Such, de fs. 112/116, que en sus partes pertinentes dice: que armaron una base de atención médica en Nido de Cóndores y participó de ahí en más en las decisiones médicas que se tomaron por los italianos y Campanini, fue un trabajo intenso porque todo el tiempo había gente congelada y con problemas de salud. El dicente atendió toda la noche a dos italianos que llegaron al refugio Mirko y Marina, mientras que Matteo tuvo que hacer noche en Independencia con sus rescatistas a raíz de las inclemencias del tiempo, la noche, su estado de salud y la extenuación que traía. El día 9 de Enero asiste también a este último y lo subieron en helicóptero hasta Horcones, y de ahí en ambulancia al hospital. Respecto del procedimiento el que estaba a cargo era el Oficial Altamirano, estaban también un par de guías de alta montaña: Eduardo Depetris, Pablo Reguera, Andrés Jones, pero por las voces de la filmación había otro chico que le dicen Fefi, y otro Fermín pero no sabe si este último llego hasta el lugar del rescate. Lo que el médico escuchaba que se hizo con Campanini, fue calentarlo, cambiarle la ropa mojada por seca, hidratarlo, darle de comer y medicarlo. El declarante había autorizado hasta cinco ampollas de dexametasona, y le dijeron que le habían colocado cuatro ampollas. En todo momento le relataban el estado de Campanini, que primero empezó caminando, después gateando y después tuvieron que arrastrarlo. Que hubo que hacer un triage médico que la jueza de turno (Fiscal Claudia Ríos) pone en cabeza de Altamirano, que tuvo que tomar una decisión luego de mucho tiempo de haberse encarnizado en el rescate cuando estaba poniendo en riesgo la integridad física de los rescatistas. Que no escuchó el momento final porque hubo silencio de radio (no escuchó la comunicación que consta a fs. 53). Para el médico se hizo un triage impecable porque a él le iban contando y participaba de las decisiones respecto del estado médico de Campanini, no puede afirmar cómo quedo Federico en el lugar por el último silencio de radio, pero avala totalmente la decisión que se tomó, sea fallecido o terminal que lo hayan dejado. Exhibidas las fotos del rescate, es preguntado qué puede decir de ellas, responde: En las primeras fotos se ve a Federico con una campera roja y luego con una de duve naranja, se le iba cambiando la ropa. En la fotografía 05649, se lo ve a Federico cuando comienza el rescate, caminando con ayuda, luego aparentemente sigue gateando y finalmente lo tienen que arrastrar. A casi siete mil metros de altura, es muy difícil caminar uno mismo con su propio equipo, uno da tres pasos y ya está sobre las ciento cincuenta pulsaciones por minuto. La gente que realizó el rescate, si bien son gente de montaña y muy fuertes, era fisiológicamente imposible que pudieran sacar a Campanini de ahí, sin su colaboración, al punto que muchos de los rescatistas arriesgaron la vida y aún al momento de su declaración (febrero de 2009) estaban con congelamiento. Preguntado por el estado físico de los rescatistas al momento del hecho y de su declaración, responde: Que Ramonda y D’Angelo presentan congelamientos que persisten. Estaban físicamente agotados. En la foto 05651 se ve la nariz de Campanini de color negra, esto es por congelamiento y quemadura solar, esto nos habla de que Campanini, no estaba en los días previos, lo suficientemente lúcido como para protegerse del frío y del sol. Esto pudo haber sido por edema cerebral, hay una serie de testimonios que recoge de los italianos y otros guías que se encuentran con Federico en la cumbre, que hacen presumir que tenía edema cerebral. Si tuviera que hacer un diagnóstico completo del guía Campanini, responde: Además de edema cerebral, presentaba congelamiento, fatiga extrema y mal agudo de montaña severo. Edema pulmonar no lo puede constatar porque no lo pudo auscultar. Los rescatistas estuvieron con Campanini hasta alrededor de las 20 hs. Es preguntado si con este diagnóstico, atento el lugar donde lo encontraron si era posible que él pudiera subir a la cumbre y luego bajar, responde: No, era fisiológicamente imposible que llegara a la cumbre en ese estado y que asimismo los seis rescatistas (video) lo llevaran en esas condiciones climáticas y su estado de salud. Atento a la altura, el clima, y a la tormenta era imposible era imposible que los rescatistas pudieran subirlo de alguna manera a Campanini a la cumbre. Preguntado si en ese lugar donde estaba podían brindarle atención médica, esperar a que mejorara o alguna otra cosa que no se hizo, responde: Era imposible. Tenía que descender para mejorar, lo que era imposible. Hubiera sido óptimo haberlo dejado a Campanini adentro de una carpa en una bolsa de dormir a pasar la noche, ahí donde estaba. Pero ese equipo que mandaron no pudo llegar adonde estaba el guía por cuestiones de fortaleza de los rescatistas. De los ochenta rescatistas, los seis que hacen contacto con Campanini son los más fuertes y experimentados que habitan el parque. Tuvieron que ir livianos por las condiciones del tiempo. Atrás de ellos iban otros con equipo, tratando de llegar pero las condiciones climáticas y la altura hicieron imposible que llegaran adonde estaba Campanini. Estos seis, iban a llegar para encontrar tanto a Campanini como a los italianos, evaluarlos, medicarlos, y detrás de ellos debía llegar camillas con bolsas y demás equipo, pero el resto no pudo llegar a Campanini, por las condiciones climáticas y la altura y porque tuvieron que ir atendiendo a los italianos rescatados. No hubo cabos sueltos en la organización del rescate, pero las condiciones climáticas, la altura y lo complejo de la situación hizo imposible que se lo dejara a Campanini, pernoctar la noche del ocho al nueve en una carpa y en una bolsa de dormir. Es preguntado sí se hubiera dado las condiciones y hubiera podido pasar la noche en una carpa y una bolsa de dormir, si hubiera podido sobrevivir, responde: Era muy difícil que hubiera sobrevivido. Preguntado si era posible suministrar algún medicamento que hubiera mejorado el estado físico del guía, responde: Se le podría haber administrado oxígeno, en cuanto a drogas se le aplicó todo lo que se podía aplicar. El oxígeno hubiera ayudado pero no llegó, no porque no lo mandaran, sino las por las condiciones físicas del resto de los rescatistas. Preguntado si podría calificar de agónico o moribundo el estado de Federico Campanini, responde: En el video se podría caracterizar como agónico. Preguntado, según sus conocimientos médicos, si a una persona que se encuentra agonizando a temperaturas bajo cero, con la nariz necrosada, con edema pulmonar y supuestamente con edema cerebral y dos días de hipotermia, si el tratamiento dado según el video 5656, esto es tirarlo, si se considera médicamente correcto, responde: No es lo ideal, pero dadas las condiciones antes expresadas, pocos rescatistas con Campanini, y las condiciones climáticas, hubiera sido muy difícil trasladarlo en camilla rígida que hubiera sido lo ideal. Hacen falta muchas personas para relevarse mutuamente. Es preguntado cuantas personas hacen falta para subir una camilla, responde: En esa tormenta y a esa altura no menos de treinta personas para trasladar la camilla y relevarse mutuamente. Preguntado como le consta esto, responde: Que ha caminado el cerro a esa altura, y sabe lo difícil que es movilizarse a esa altura, la tormenta le consta porque estuvo en ese momento en Nido de Cóndores, donde estaba nevando con fuertes vientos, lo que le hace suponer que las condiciones en la cumbre eran aún peores.

Finalmente para concluir la descripción del cuadro circunstancial que rodea al rescate de Campanini, es necesario transcribir algunas declaraciones de los guías que participaron activamente y en forma directa en el mismo. Ellos son quienes pudieron tener contacto directo con el guía. Entre ellos, es relevante la declaración del guía Andrés Jones de fs. 167/171, que si bien no llegó al lugar del rescate de Campanini, hizo cumbre y pudo ayudar al rescate de los italianos y específicamente se comunicó en forma radial con quienes estaban con Campanini (Altamirano, D’Angelo, Depetris, Clausen, Vázquez, etc.). El dicente partió con varios guías, pero particularmente fue acompañado por Pablo Reguera con quien hizo cumbre, la visibilidad era mínima (cinco metros) por el viento y la nevada intensa, cuando hicieron cumbre la electricidad estática era intensa porque había tormenta eléctrica, tanto que sentían chisporroteo en la cabeza, prácticamente eran un pararrayos. Estuvieron deliberando un tiempo si debían bajar al glaciar porque temían no encontrar la ruta de vuelta a la cumbre, fueron bajando haciendo postas. En un momento no lo vio más a Pablo y supuso que había dado con la gente. Siguió las huellas hasta que llegó a un resalte de roca, y de allí pudo observar cuatro grupos de rescate definidos, un primer grupo era un italiano y el guía Fermín (no sabe el apellido), después vio otro grupo en el que venían dos porteadores con una mujer italiana y le pidieron por favor que se quedara con ellos porque estaban muy cansados, habían tejido con cuerdas una especie de red que llevaban enganchada en sus mochilas y por detrás de la mujer para que no se fuera para atrás, le pasaron una cuerda y fue en cuadrupedia tirando a la mujer y así la sacaron hasta la cumbre. La mujer se quedó en la cumbre, y Jones bajó nuevamente a buscar al tercer italiano que venía con otros dos porteadores, porque Fermín había dejado al primer italiano y había bajado para ayudar a Campanini, ayudó a los que venían con el tercer italiano a llegar a un resalte de roca desde donde la pendiente no era tan pronunciada y de allí siguieron los que venían con él, mientras Jones volvía a la cumbre para organizar la bajada, porque abajo con Campanini había bastante gente. Cuando llegó a la cumbre estaban todos tirados y medio dormidos, por lo cual empezó a despertarlos y a decirles que había que bajar pronto sobretodo para llevar a la mujer. Luego llegó otro grupo por la normal a la cumbre y los mandó para el glaciar de los Polacos, entre ellos estaba Fefi (Fernando Daneri). El dicente se comunicaba por radio con Eduardo Depetris, siendo alrededor de las seis de la tarde, le decía que estaban con Federico y que ya no se movía. En un momento le pidieron que no se moviera de la cumbre para hacer una especie de enlace, porque otros grupos venían subiendo con una carpa que iba por la travesía que es trecho que une Independencia con la base de la canaleta. También le empezó a hablar Gonzalo Dellagnola con Pablo Ortiz, que estaban en la base de la canaleta y le dijeron que iban a empezar a subir. Gonzalo venía con un tubo de oxigeno que pesa de cinco a siete kilos. El declarante les explicaba que la situación estaba grave, y les pedía por favor que subiera más gente que los que estaban con Federico se estaban congelando. Gonzalo le dice por la radio que ya no podía más, y el dicente le dice que subiera un poco más aunque sea hasta arriba de la canaleta, Gonzalo le dice que si subían más los iban a tener que ir a buscar a Pablo y a él. Nacho Rogé y Willy Benegas estaban coordinando desde Nido de Cóndores y les dicen que empiecen a bajar a bajar urgente hacia Nido que ya no subía más gente por el camino normal, que no había más nadie, que ya estaban todos congelándose y los que iban subiendo habían decidido bajar. Esto se lo comunicó a Eduardo Depetris, quien entre enojado y mal le dijo que no podían más, Andrés Jones le dijo que la situación era esa, que eran ellos y nada más, que había que tomar una decisión con esas condiciones porque no había otra posibilidad, inclusive le ofreció bajar un ratito, a lo que Eduardo le contestó que no, que uno más no podía ayudar demasiado. Entonces comenzó a bajar, ayudando a un porteador a bajar al tercer italiano, que no se movía mucho, le hizo un lazo en los pies y trató de bajarlo con los pies arrastrando, pero se le tiraba encima y lo ahorcaba, lo tiraba al suelo. A esta altura ya estaban muy cansados, tardaron como cuarenta minutos en bajarlo un poquito nada más, al ratito lo pasan los primeros guías que estaban con Federico, que venían todos reventados, caminaban muy lento, algunos se tiraban de rodillas para respirar. En un momento Eduardo le dijo que dejara que bajara al italiano Fefi, que estaba menos desgastado. Siguió un rato con el italiano, y luego lo relevaron nunca lo pasó Altamirano, sólo Eduardo, Quique, Mariano Vázquez, y Pablo Reguera, posiblemente lo haya pasado alguien más pero no Altamirano, D’Angelo tampoco lo pasó. Estaba oscureciendo, y estaban pensando en concentrarse para lo que venía para no convertirse en una sobre-víctima. Lo último que escuchó por la radio es que la situación no daba para más, no daba para hablar siquiera todos estaban preocupados por saber si llegaban o no de vuelta. Preguntado si cuando declaró que estaba al límite de sus fuerzas y no quería ser una sobre-víctima, cuándo el declarante estuvo al límite, responde: Que estuvo varías veces al límite, los últimos metros antes de llegar a Berlín (en los últimos 50 metros hacía dos pasos y se arrodillaba), también cuando iba bajando al último de los italianos que se le subía arriba, y no bajaba ninguno de los otros pibes, se caía no tenía más fuerzas para seguir bajando. Manifiesta que uno se siente al límite de sus fuerzas cuando siente que no tiene la consciencia plena, cuando siente que tiene hipoxia (falta de oxígeno), cuando se producen ciertas confusiones, y uno siente como si estuviera dentro de una película, una confusión entre el mundo imaginario y el real, esa es la hipoxia. Otro tema es la falta de disposición de energías, uno siente que hace un metro más y le cuesta carísimo. Preguntado si en algún momento sintió que ponía en riesgo su vida, responde: Muchas veces, cuando sintió la estática en la cabeza (el pararrayos es tu cabeza), con el frío, con el agotamiento. Mucho más peligro que en las expediciones normales que hace. Preguntado por cuántas veces hizo cumbre en el Aconcagua, responde: Veintiún veces.

A fs. 198/206, declara Enrique Martín Clausen Kranner, quien sí colaboró directamente en el rescate de Federico Campanini, que en sus partes más importantes, dice: Que el día cinco hizo cumbre con sus clientes y el seis se entera de la emergencia, con Eduardo Depetris, Andrés Jones, Gonzalo Dellagnola, y Paqui (el mejor amigo de Campanini), comienzan a organizarse para irlo a buscar. Tenía que volver con su grupo y estaba en Horcones, entonces decidió quedarse en vez de ir a comer un asado con ellos. El helicóptero los sube hasta Plaza de Mulas, desde donde empiezan a subir con Depetris, Andrés Jones, Mariano Vázquez y Fermín. De allí subieron en distintos ritmos de caminata, cuando llegó a Berlín, paro a calentarse los dedos, porque tenía el dedo gordo del pie muy frío, casi congelado. Llegó a la cumbre como a las dos de la tarde y bajó hacia donde estaba Campanini, no se veía nada la visibilidad eras de tres metros aproximadamente, la temperatura la estima en 25° bajo cero seguro. Se entera por la radio que hay cuatro personas vivas. Cuando llega al lugar ya estaban saliendo los tres italianos con la ayuda de dos personas de cada lado, y atados con una cuerda que tiraba un tercero, le pregunta a un rescatistas si hacía falta ayuda y este dice que vaya con Campanini, que estaba muy mal. Campanini estaba al borde de un precipicio no se podía mantener parado, lo paraban entre tres y se desplomaba. Sacar a una persona de ese lugar es muy difícil. Cuando llegó armó un polipasto, que es una especie de sistema de poleas, con el cual lo pudieron sacar del escalón donde estaba al borde del precipicio. La tormenta no paraba, temperaturas extremas que hacen muy difícil maniobrar con guantes pero uno no se los puede sacar porque se congelan las manos. Le pusieron una campera naranja o amarilla que estaba en una mochila que no sabe de quien era, le pusieron mitones porque estaba sin guantes. Lo terminaron de sacar del escalón y de ahí llamando desesperadamente por radio pidiendo más gente porque eran cuatro. Lo llamó a Eduardo Depetris para que viniera a dar una mano, se hacía imposible mover entre cuatro, a una persona que no caminaba y no se podía mantener en pie y pesaba cerca de noventa kilos. Era muy grande y era imposible levantarlo entre cuatro. Armaron una camilla de cuerdas y trataron de moverlo pero entre los cuatro era imposible. Campanini no hablaba, pero le preguntaron si podía gatear, y él con sonidos contestó que sí y se puso a gatear. Ahí llegó Eduardo Depetris junto un porteador que no recuerda el nombre. Allí comienza a gatear con dos ayudándolo a los costados y dos tirando la soga que llevaba atada al pecho. El lugar tiene una pendiente de 60° la única forma era esa en ese momento, el gateaba, descansaba, hasta que llegó un punto en que no podía gatear más, seguimos intentando pero se desplomaba. Ahí empezó a llegar más gente, Pablo Reguera, Fernando Daneri, dos porteadores que no recuerda los nombres y Juan Arranz, que es guía. En ese momento eran once personas. A todo esto el dicente llega al lugar a las dos y media de la tarde y el video se filma entre las tres y cuatro de la tarde porque se ve que hay sólo seis personas. En el video estaban Vázquez, Depetris, el dicente, Altamirano, un porteador y D’Angelo. Nuevamente armaron una camilla de cuerdas y mientras seis o siete, levantaban el cuerpo de Campanini, los demás tiraban de la cuerda hacia arriba. El frío era extremo, ya había nevado medio metro, de nieve fresca, con lo cual se enterraban hasta la rodilla, el dicente empezó a mover los dedos de los pies porque ya no los sentía, este es el primer síntoma de congelamiento. A todo esto al caer tanta nieve fresca, y Campanini estar apoyado sobre la misma quedaba como en un pozo, con lo cual había que levantarlo para sacarlo del mismo y apenas se asentaba nuevamente se volvía a hundir en la nieve. Era todo una cuestión de coordinación, contaban hasta tres, los que estaban levantándolo levantaban y lo otros tiraban y así lo movían treinta centímetros cada vez. A todo esto, ya había rescatistas que estaban vomitando, el caso de Mariano Vázquez, que es un síntoma de altura y agotamiento físico. Daneri se quejaba de dolor en los dedos, el dicente no sentía los dedos de los pies. Siguieron así, hasta las siete y media de la tarde. Hacia rato que Campanini, no respondía verbalmente, no tenía tonicidad muscular, era una gelatina. Todavía, a las siete de la tarde, estaban del filo sud-este de la cumbre. El dicente sabía que habían ido como voluntarios y se hacían cargo de ello, pero ya ahí estaban peligrando sus vidas. A la cumbre se va máximo a las dos o tres de la tarde, si está lindo el día se puede estirar hasta las cuatro de la tarde. Eran las siete de la tarde y todavía estaban del otro lado de la cumbre, tenían que volver hacer cumbre y volver a bajar. Ahí el dicente ya tenía miedo por su integridad física, no había visibilidad, no se veía la cumbre. En este punto se frena el rescate, Juan Arranz ya se había ido, quedaban diez personas, y toman la decisión de dejarlo. No recuerda donde lo dejaron porque no había visibilidad, no se veía a más de dos metros. Ahí salieron con el grupo para la cumbre, se van yendo en distintos tiempos. No recuerda quien se fue primero y quien último, recuerda que cuando llegó a la cumbre, estaba el último italiano con Andrés Jones que ya no podía caminar más y les pide si lo podían evacuar. Ahí, estaban Daneri, el porteador, Altamirano y el dicente que se hacen cargo y Altamirano quedó en la cumbre. Ya no había guías en el lugar, y rescataron al último de los italianos, fue el momento en que más pusieron en riesgo su vida, porque no sólo estaban extenuados sino que no bajaron por la ruta normal, lo hicieron por el acarreo, que el lugar donde más accidentes ocurren, bajaron hasta la base de la canaleta y allí los relevó un grupo, y el dicente siguió bajando. No sabe si alguien constató si Campanini estaba vivo o no, en ese momento estaba al límite de sus fuerzas, con hipoxia, no se puede pensar bien, el dicente estaba al límite de sus fuerzas psíquicas y físicas, al límite de todo.

A fs. 225/232, declara Fernando (Fefi) Daneri Lucero, sintéticamente nos vamos a referir a aquellas partes del relato que tienen relevancia jurídico-penal, Fernando Daneri, llega a auxiliar a Campanini cuando ya estaban en el lugar Altamirano, D’Angelo , Clausen, Reguera, Depetris, Vázquez, Arranz y el Colo, calcula que eran las cuatro y media de la tarde, la imagen que encuentra fue ver a sus colegas que se estaban congelando los pies, otro estaba vomitando, entiende que estaban entrando en estado de hipotermia, este era Mariano Vázquez. Ahí lo arrastraron, era muy difícil porque se enterraban en la nieve, particularmente el dicente se congeló dos dedos de la mano y el dedo gordo del pie izquierdo. Que su visión de Federico era la de una persona inerte, la cara la tenía completamente desfigurada, la tenía quemada, estaba con lentes y con guantes pero se le salían constantemente porque tenía las manos contraídas, ya sin uñas. Lo trataba de reconocer porque era colega, pero no podía, tenía la cabeza como una bola, eso indica un edema cerebral periférico. Preguntado para que diga si alguien constató que estuviese muerto cuando lo dejaron, responde: No se constató, pero estaba con vida cuando lo dejaron, estaba en un estado agonizante, pero muerto no estaba. Era un flan, no tenía tonicidad muscular .En ningún momento vio que moviera los labios. Según su experiencia no cree que iba sobrevivir, ha visto esa situación con su padre, uno sabe cuando la situación es irreversible. Preguntado por qué distancia lograron recorrer con Campanini, responde: Entre cien y doscientos metros. Relata la forma de movilización con las mismas características que Clausen. Preguntado por quien era el que cerraba el grupo, cuando dejan a Campanini y ascienden a la cumbre, responde: Altamirano. Preguntado si sabe porque se demoró Altamirano, responde: Que cuando llegaron a la cumbre, había un despliegue de equipo impresionante, entonces Altamirano le pasa una cuerda y le dice que la baje que él se quedaba ahí, que bajaran. Entonces se asoman y ven a Jones con uno de los italianos y éste les pide que lo ayuden, allí se hacer cargo del italiano con Clausen y Tuma. Ahí no lo vio más a Altamirano. Preguntado para que diga Si sabe o le consta que Altamirano se quedó ahí en la cumbre o haya vuelto al cuerpo, Responde: En la situación que estábamos en la cumbre no se iba a quedar allí, calcula que bajó a Federico, imposible estar en la cumbre por el frío, el viento, ya era tarde, estar a esa hora en la cumbre es un riesgo serio y con todas las horas que ya estaban ahí, el estado en que se encontraban, y desde donde venían, todo se sumaba. Agrega que el rescate hubiera sido factible si hubiera mayor recurso humano, más cantidad de rescatistas, se calcula veinte para uno, no sabe cuantos había pero no alcanzaban. Manifiesta que el oxigeno venía pero no llegó a la cumbre, porque quien lo traía no pudo llegar.

A fs. 256/257 declara Mariano Vázquez Asensio, en lo sustancial y ya en circunstancia de rescate propiamente dicho, manifiesta: Que cuando llega al teatro de los hechos eran aproximadamente las dos de la tarde, cuando iba llegando iban sacando a la italiana, y detrás iban los dos italianos. Cuando llegó ya había terminado el triage, esto es, clasificar a las víctimas o posibles evacuados, teniendo en cuenta las posibilidades de supervivencia, rescatando en primer lugar a quienes tienen más posibilidades de sobrevivir. Cuando llega hasta Campanini, que era el último, Altamirano le dice que se quede con ellos a los quince minutos llega Quique (Clausen). Federico estaba a medio metro de una caída de aproximadamente doscientos metros, con la mochila puesta, y los brazos en cruz, tirado en el piso de costado. Cuando llegó el dicente le sacó la mochila y lo “encordaron” para sacarlo con un sistema de poleas de la posición en que se encontraba, ya estaba puesto porque a los tres italianos los habían sacado así. En ese momento el dicente encordó a Federico y lo trató de incorporar, pero no pudo incorporarse y cayó como un peso muerto, si no hubiese estado encordado se caía por el precipicio y se llevaba a D’Angelo, se mataban los dos. A esa altura eran cuatro, a siete mil metros cuatro personas no pueden hacer nada, era imposible que levantaran a esa altura a una persona de noventa kilos, Federico era muy grande y no tenía tonicidad muscular. Pasó una hora más o menos y llegaron Eduardo Depetris y Luciano, un porteador. Allí armaron una camilla de cuerdas, trataron de levantarlo pero era imposible, entonces hacía lo que podía la levantaban y avanzaban un poco, pero no podía caminar. En un momento Federico tuvo un ataque de lucidez y dijo que podía caminar, entonces lo giraron, se puso en cuatro patas, dos personas lo tiraban de la cuerda y dos del pantalón o de la cintura, en eso llegaron otros dos, fue cuando más se avanzó, habrán hecho unos ochenta metros, serían las cuatro o cuatro y media de la tarde. Pablo (Reguera) y Nacho (Arranz) llegaron alrededor de las cinco o cinco y cuarto de la tarde, ahí con ocho personas la situación cambió se volvió a hacer otra camilla, iban tres de cada lado de la camilla y dos personas tirando, así fue evolucionando el rescate hasta que se empezó a hacer de noche. A las seis de la tarde, el dicente ya no servía para nada, estaba en hipotermia porque a las cinco empezó a tiritar, no tenía más fuerza para nada, hasta que volvió a Plaza de Mulas no paro de vomitar, no sabe si por nervios, el frío, o la propia enfermedad de montaña, pero se fueron poniendo un límite horario. El dicente pensó que les faltaban cinco o seis horas desde donde estaban para llevar a Federico a la cumbre y de ahí bajarlo, esto es, cinco o seis horas más las horas de bajada, para lo cual necesitarían un recambio de diez personas más. Como a las seis y media estaba madurando la decisión de volver, pero llego Fefi (Daneri) y otro chico que le dicen Llamita y esto fue una inyección de energía y estuvieron peleando como una hora más. Pero el dicente estaba en hipotermia, Quique tenía los pies congelados. Por lo que entre las siete y ocho de la tarde el dicente personalmente tomó la decisión de irse, sabía que si no bajaba, lo iban a tener que bajar a él, cada uno tiene sus límites y los conoce, y en la situación en que estaban nadie podía ayudar a nadie. El dicente se fue y llegó a la cumbre detrás de él llego Eduardo (Depetris), y el declarante le dijo “loco, por favor, vamos”, Eduardo dijo que esperaran dos minutos que llegaran los demás. Estaban en la cumbre y eran las ocho de la noche, estar a la cuatro en la cumbre ya es un riesgo, estar a las ocho en la cumbre es estar mas cerca de matarse que otra cosa. Preguntado si puede describir el estado de Federico Campanini, cuando toman la decisión de irse, responde: Desde las seis de la tarde, hasta que el dicente se fue (7.40 hs a 7.50 hs.) más de una vez dijo, “no respira”, tenía episodios de apnea visualmente se daba cuenta. En la última media hora antes de irse, Federico no tenía tonicidad muscular, ni reacción, ni respondía a estímulos, no hablaba, ni siquiera tiritaba. El período de hipotermia tiene varios grados, comienza en hipotermia leve, en ese período lo más distinguible es que un cuerpo tirita, la temperatura corporal es de 36°, cuando baja un par de grados comienza la hipotermia leve, el cuerpo tirita, cuando supera el rango de 28° hasta 20° comienza el período de hipotermia severa. Federico, estaba en hipotermia severa, no tiritaba. El estado era totalmente agónico. Preguntado por si considera que Federico estaba vivo cuando tomó la decisión de irse, responde: Que sabía que él estaba muriendo, lo había visto hasta las siete de la tarde con esos períodos de apnea. En el minuto antes de irse, no se quedó mirando si estaba o no respirando, ya estaba pensando sólo en sobrevivir, ya estaban rezando, llorando y gritando. Preguntado si puede describir el estado del clima en todo momento del rescate, responde: En la mañana estuvo despejado, hasta las once o doce que comenzó a nevar mucho, copos muy grandes, mucha acumulación. En la nieve blanda se hace muy duro caminar porque uno se hunde y no se compacta. Nevó hasta las seis, mucha cantidad y hasta que el dicente se fue seguía nevando. Hacía mucho frío, pasarse esa cantidad de horas con ese frío era inhumano. Hay dos cosas la temperatura real y la sensación térmica, que la da el viento y otras cosas, está última es siempre más baja. Nuestro cuerpo tiene receptores hasta 12° bajo cero, si hacen doce o cincuenta grados bajo cero es lo mismo, sólo que morís más rápido. No sabe quien se quedó hasta último momento con Campanini, porque se fue antes.

A fs. 282/288 declara Juan Ignacio Arranz Carrena, (Nacho), en las partes principales, expresa: Que luego de una serie de rumores acerca de donde estaba la expedición extraviada, logra establecerse que se hallaban en la zona del cuello de botella, situada al este del cerro, mientras que la ruta normal es por la cara noroeste. Que esto indica que el guía tendría algún problema de conciencia posiblemente por edema cerebral, toda vez que la cruz que hay en la cumbre se encuentra a cinco metros de la salida de la ruta normal, esto lo saben todos los que han subido, y lo sabe ya quien ha hecho una o dos cumbres. Ese día sube sólo Federico y un chileno por el pronóstico de tormenta, había una expedición que iba a subir por Polacos pero suspendieron. El temporal ese día comenzó a la hora que siempre empiezan los temporales en el Aconcagua, dos o tres de la tarde. El dicente esperaba el pedido de colaboración del guardaparque, finalmente el día 7 de Enero a las ocho de la noche lo convoca el guardaparques Ariel Gilardi, que era quien coordinaba desde allí el rescate, a una reunión en la que habían unas 15 o 20 personas, ahí se les informa que había cuatro italianos y un guía argentino perdidos sobre la cara del glaciar de los polacos, otros decían que estaban a 6.800 mts., otros que estaban en el cuello de botella, no sabían su situación de salud, no sabían si hacía falta material técnico. Entonces se organizó un grupo de avanzada, para no mandar a todo el mundo arriba y poner en peligro innecesariamente a más rescatistas. Este grupo, iba a estar constituido por seis a ocho personas y tenía como finalidad hacer un triage (reconocimiento del lugar, estado de las víctimas y prioridades del rescate), saber donde estaban, su situación de salud, cuánto material técnico hacía falta y cuántas personas más se necesitaban. Por ello la consigna era subir livianos, con el equipo imprescindible para la emergencia y para llegar rápidamente al lugar de los hechos, por ejemplo el dicente llevaba su botiquín completo, que incluye inyectables, dexametasona, nifedipina, dos litros y medio de agua y material técnico: tres mosquetones con seguro, una eslinga de cuerda de cinco metros y nada más, todo no pesaba más de seis kilos. Los convocan para las seis de la mañana, porque los vuelos en helicóptero comienzan a las siete, de allí los suben a Nido de Cóndores, para que luego siguieran caminando. En primera instancia la idea era que el helicóptero con Gonzalo Dellagnola, sobrevolaran la zona para establecer que equipo técnico se necesitaba, pero el piloto dijo que iba a dejar el sobrevuelo para más adelante cuando el tanque de combustible estuviera más vacío y así poder alcanzar más altura. Con lo que hubo cambio de planes y empezaron a subir junto a Eduardo Depetris, una vez en Nido Eduardo toma contacto con Pablo Reguera, que se suma al rescate. Siguieron llegando vuelos en uno venía Mariano Vázquez, allí salieron todos a la cumbre: Eran Mariano Vázquez, Fermín, Eduardo Depetris, Andrés Jones, Pablo Reguera y el dicente. En el camino se encontraron con gente que venía de Plaza Argentina, eran: Ariel Di Carlo Antonio (Bigornia), el Capitán, Charly, Luciano y el negro Hambre. Aproximadamente a las doce horas, llegaron a la cueva que está entre la Canaleta y la travesía. Mira para arriba y ve algunas personas que estaban llegando a la cumbre, el dicente especula que es Altamirano. Allí fue ganado por la ansiedad, por lo que descansa muy poco y sigue subiendo. Ya las nubes estaban empezando a cubrir el cielo. Llega a la cumbre entre las 13 y 13.15 hs. En todo momento estuvieron en comunicación radial, escucharon a Gonzalo Dellagnola, que les decía que no era necesario material técnico para llegar a las víctimas, que había visto a dos personas con vida y que estaban relativamente cerca de la cumbre. Esto lo motivo mucho al dicente, ya cuando iban por la Canaleta, escuchaban que Altamirano había encontrado indicios, una piqueta, unas antiparras, pero que todavía no encontraba al grupo, habían bajado con el otro policía, Eduardo Depetris y Fermín. El resto se quedaron en la cumbre, porque ya estaba cerrado, había nubes y no era conveniente desparramarse por el filo. Esto lo indicó Altamirano, dijo que no bajaran hasta que no tomaran contacto con los extraviados, para evitar que alguien se perdiera en la tormenta. Recién a esta altura pudieron tomar contacto con Altamirano, el estaba a cargo del rescate en la altura, al dicente y los que iban con él los había convocado el guardaparques, pero les había dicho que arriba estaban a disposición de la patrulla. En el parque Aconcagua hay dos autoridades una es la administrativa que es Guardaparques y otra que es de seguridad y legal que es la Patrulla de Rescate. Entre las 13.15 o 13.30 hs, Altamirano avisa que encontró a cuatro personas vivas. En ese momento salieron todos los que estaban en la cumbre para ayudar, bajaron una pendiente nevada por espacio de veinte a treinta minutos y el grupo se encontraba al borde de un precipicio sobre la segunda banda rocosa del glaciar de los polacos. Al momento de acercarse estaban atendiendo a la gente: Altamirano, Eduardo Depetris, Fermín, Quique Clausen, Ariel Di Carlo Antonio (porteador de Grajales), cree que estaba Luciano (otro porteador de Grajales). Todas las víctimas estaban atendidas. Mariano Vázquez estaba con D’Angelo junto a Campanini. Al momento de la llegada del dicente el triage ya estaba hecho, el orden de salida iba a ser Marina, segundo Mirko, tercero Matteo y el cuarto iba a ser Federico. Este orden fue porque los italianos podían incorporarse y dar pasos, y había que evacuarlos para ganar tiempo. El dicente ayuda en la evacuación de Marina, que le decía que había muerto una compañera y le tocaba mucho la cara, como si estuviera en una ilusión. Comenzaron a moverla junto al Capitán y Charly. Una de las cosas que llamó su atención era que los italianos estaban en rocas que se encontraban más o menos reparadas (resguardadas del viento) todos tenían campera de plumas y mitones, mientras que Campanini se encontraba de cara a la pendiente, de cara al viento, Campanini no tenia puesta la campera de pluma, tenía la cara con congelamiento visible en nariz, tenía la nariz negra y los pómulos los tenía morados. Charly comienza a pedir una cuerda para mover a Marina, y Altamirano le dice que D’Angelo que se moviera que consiguiera la cuerda. En todo momento Altamirano estuvo coordinando la situación. Allí el dicente ayuda a evacuar a Marina, luego ayuda a evacuar por unos metros a Mirko, y también ayuda un poco al grupo que trasladaba a Matteo, pero luego baja al grupo que estaba con Campanini, allí estaban Altamirano, Eduardo Depetris, D’Angelo, Mariano Vázquez y Pablo Reguera, no está seguro si también Quique Clausen y Luciano. Cuando llega Federico se encontraba gateando de una forma muy torpe, por su condición psicofísica y por las características del terreno. Tenía la campera de plumas puestas y tenía mitones en las manos. A partir de ahí era la idea era que nos ayudara lo mayormente posible porque sino colaboraba no lo íbamos a poder sacar. En los momentos en que Federico no se movía, trataban de improvisar otras técnicas. Cuando llegaron al lugar donde la nieve no tenía cohesión, Federico no traccionaba con sus piernas, entonces le iban poniendo piquetas detrás de sus botas para que no se resbalara y pudiera apoyarse para avanzar. Federico cada vez gateaba menos, entonces empezaron a pensar en otros sistemas, se les ocurrió que dos personas levantaran el cuerpo mientras otras tiraban de la cuerda, allí en cada oportunidad avanzaban de treinta a cincuenta centímetros pero se desgastaban mucho los que tiraban de la cuerda y necesitaban mucho tiempo para recuperarse entre tirón y tirón. Después utilizaron una camilla de cuerdas, pero daba los mismos resultados. El desgaste físico ya se hacía sentir. Ya la gente que estaba participando del rescate cada vez lo hacía menos por el desgaste. Todo el tiempo pedían gente que subiera para relevarlos, pero en un momento el dicente se comunicó con el guardaparques Navas, y éste le dijo que no sabía que pasaba que a él le dijeron que estaban subiendo de Berlín a Independencia pero no sabía donde estaba la gente. En un momento Altamirano trataba de comunicarse con la Fiscal para ver que hacía. No se sabe como se llegó a la decisión pero viendo lo que habían avanzado y lo que quedaba por recorrer, Altamirano dijo ya está, vamos. Eso fue entre las 16.30 a las 18.30 hs. a ciento cincuenta o doscientos metros de donde habían empezado y les faltaban cuatrocientos metros para la cumbre. Pero en ese momento se miraron todos Altamirano y D’Angelo incluidos y siguieron adelante. Pachacho (Altamirano) participó en todo momento, hizo lo que pudo. D’Angelo no participó mucho estaba muy cansado. En un momento el declarante trató de que Federico reaccione, lo sacude, lo mueve y en el balbuceo alcanzó a entenderle que le sacara la cuerda, que le sacara la cuerda, y le dijo que no podían hacer eso que intentara seguir gateando. Las condiciones de la nevada no mejoraban, la pendiente era muy fuerte y había mucha nieve y Federico era gigantesco, muy grande, no sabe si más de cien kilos. A las siete o siete y media de la tarde, vieron que tenían por lo menos hasta las dos de la mañana para ponerlo en la cumbre, ya habían entendido que sólo contaban con ellos mismos, se había acercado Fefi y un porteador de Aconcagua Express. Federico no hablaba, la respiración era deficiente y forzada, es superficial, cada vez perdía más tono muscular. En el caso del dicente a partir de las seis y media de la tarde no tenía fuerza, veía que no coordinaban los movimientos entre los que levantaban el cuerpo y los que trataban de tirar, o fallaban los que levantaban la cintura o lo que levantaban los pies. El declarante le ponía todas las ganas, aunque ya no tenía fuerza. Ya no sentía los dedos de los pies y habían empezado a dejar de sentir los de las manos. Esto se lo comunicó al grupo y Altamirano le dijo que si sentía así que se fuera, igualmente se quedó hasta la siete y media hora en que abandona el grupo y se dirige hacia la cumbre. Y comienza a bajar, durante su recorrido en la bajada, puede constatar la gran movilización en los distintos campamentos, en los cuales es ayudado por quienes fueron llegando más cerca de la cumbre pero no pudieron alcanzarla, hasta llegar a las dos menos cuarto de la mañana a Plaza de Mulas.

A fs. 422/430 obra una publicación de la revista Aventura que titula Drama-polémica, en donde el montañista Willie Benegas, expresa su bronca por lo que entiende son defectos del rescate, en cuanto a la organización y el material que deberían tener, específicamente dice que las cosas hubieran cambiado de haber tenido una camilla. Que a fs. 440/441 declara el Guillermo Benegas Wheller, a propuesta de la querella, y es preguntado por la misma si ratifica o rectifica su opinión expresada en la revista aludida, a ello responde: Que hay cosas que son ciertas y otras que están fuera de contexto, que en el video sólo se muestran cinco minutos y el rescate llevó dieciséis horas. El video le fue mostrado cuando estaba en EE.UU, y obviamente lo hizo enojar, pero cuando pudo separarse de la emoción lo vio en forma más técnica. Preguntado por la querella por si tiene algo más que decir, responde que no tiene nada más que decir, hay chicos que han quedado traumatizados, y le parece que no hay nada más que decir. Que cuando no hay protocolo y se hace todo a músculo las cosas pueden salir bien o muy mal. Respecto de la falta de protocolo expresa, que no sabe si existía porque no tiene nada ver con parques. Respecto de los conocimientos de la patrulla sobre protocolo de rescate expresa que no sabe si tienen conocimientos que calcula que si, porque para eso están ahí. En el resto de la declaración expresa su malestar por no haber tenido información desde el principio para poder ayudar y esa es su bronca, pero a su vez reconoce que el policía a cargo no tiene porqué explicarle a un civil que es lo que se está haciendo. Y que para él hubo desorganización en el rescate. Por otro lado manifiesta que lo que produce está situación extrema es la negligencia de Campanini de haber tomado la decisión de atacar cumbre. Que en la historia del Aconcagua, una equivocación como la que sufrió el grupo de ir a un lugar equivocado es única. Entrar por un lado y bajar por otro, sin importar el estado climático, sea el estado que sea, no puede existir está equivocación. Federico terminó en una zona única muy lejos de la bajada. Para decir que estuvo equivocado utiliza su experiencia de cincuenta y cuatro cumbres en el Aconcagua y nueve en el Everest, y también les otorga un margen de responsabilidad a los clientes que se quedaron callados, porque la gente que sube algo sabe de montaña y sin embargo se quedaron callados.

Hasta aquí la declaración de algunos guías que intervinieron directamente en el rescate, luego tenemos a fs. 266/275, la declaración informativa de José Luis Altamirano Donoso y a fs. 296/300 que relata el hecho de la misma forma que se encuentra explicitado en el acta de procedimiento de fs. 50/55 y la informativa de Diego Marcelo D’Angelo Díaz, que son coincidentes y como declaraciones defensivas no van a ser examinadas en profundidad por este Ministerio. Sin embargo sólo vamos a extraer algunas declaraciones respecto de los hechos que controvierten la afirmación que Campanini estaba muerto al momento en que es dejado en la montaña, respecto de la posición de los brazos en que es encontrado el cadáver. Altamirano dice haber sido el último que se retira hacia la cumbre y una vez en la cumbre baja nuevamente para corroborar el estado de Campanini, manifiesta haber tomado sus signos vitales en cuello, su falta de respiración, con lo que concluyó que al no tener signos vitales estaba fallecido, ya en esa situación lo arrastra de los brazos hacia una zona de menos pendiente para que no resbalara cuesta abajo, subiéndole el cierre de la campera y retirándose.

Respecto de ello, tenemos que decir que tales dichos no pueden ser controvertidos por nadie, porque es Altamirano, la última persona que estuvo con Campanini al momento de dejarlo, ello corroborado por los mismos guías que dijeron que el último que venía y que se quedó en la cumbre era Altamirano, no pueden declarar al respecto aquellos que temían por su integridad física y comenzaron a bajar sin mirar atrás, no pudiendo relatar que pasó a sus espaldas. La posición de los brazos de Campanini, se explica por los mismos dichos de Altamirano que dice que lo arrastró de los brazos hacia arriba y no se los colocó en cruz, ni a los costados del cuerpo, quedaron así como lo dejó. Inferir del hecho que fue rescatado el cadáver con un brazo hacia arriba y otro hacia el costado, que estaba vivo al momento en que fue dejado, es cuanto menos aventurado, por un lado porque la posición del cadáver corrobora parcialmente los dichos de Altamirano (uno de los brazos hacia arriba), y puede haber infinidad de factores ajenos a un movimiento voluntario o reflejo como condiciones del terreno, variación de la acumulación nívea o simplemente porque quedó inicialmente en esa posición, que pueden haber hecho que el otro brazo no estuviera en la misma posición que el anterior. Otro de los, hechos que la querella marca como sospechosos es que tenía el cierre de la campera abierta y no cerrada como dijo Altamirano que lo dejo, sin embargo se olvida que el cuerpo de Campanini fue visitado en dos oportunidades anteriores a su rescate, en la primera oportunidad sólo existe un acta (fs. 29) en la que se presenta un porteador de la empresa Aconcagua Express en el destacamento de Plaza de Mulas, que entrega a la autoridad policial elementos que pertenecerían a Campanini, (Linterna, reloj, radio, GPS) entre los cuales se encontraba un colgante con dije de madera, probablemente sacado del cuello de Campanini, para lo cual es necesario abrir los cierres de las camperas que llevaba, sólo se establece en dicha acta que los elementos fueron rescatados el día 11 de Enero aproximadamente a las diecisiete horas. Asimismo obra acta del día 17 de Enero en que personal de la patrulla de rescate, trata de rescatar el cuerpo de Campanini, día en que llegan al mismo y registran su posicionamiento y cubren los restos mortales del guía con un plástico de color azul.

De esta manera no puede decirse que la situación del cadáver, quedó incontaminada y sin intervención de terceras personas respecto de la forma y estado del mismo desde el momento en que Altamirano dice haberlo dejado a Campanini hasta el rescate, sin contar con las modificaciones que puede haber generado el propio rescate. Con ello, tenemos que no pueden controvertirse los dichos de Altamirano, respecto de los extremos puestos en tela de juicio, como que Campanini –según los conocimientos de que dispone Altamirano- estaba muerto al momento en que lo dejó. Altamirano manifiesta y lo hace constar en acta policial (instrumento público) que no tenía signos vitales, en su declaración expresa que no respiraba y no tenía pulso, con lo cual concluye que estaba muerto. No existe entonces ninguna duda, que sí Campanini había muerto al momento en que su cuerpo es dejado en las alturas, dicha conducta no constituye en sí misma ningún delito

Ahora bien, las opiniones de quienes no se quedaron hasta último momento, manifiestan sus dudas de que al momento en que ellos se retiraron (que no es el momento en que Altamirano lo deja), Campanini estuviera muerto sino que las opiniones son contestes en afirmar que se encontraba en estado agónico. Admitamos entonces como hipótesis de trabajo, que Altamirano se haya equivocado y que los signos vitales de Campanini fueran tan leves, que no hayan sido percibidos por el Oficial en medio de una tormenta en el Aconcagua, con treinta grados bajo cero, llegando a la conclusión errónea de que había fallecido cuando no estaba muerto. Aún en esta situación este Ministerio sostiene la inexistencia de delito por ausencia de tipo objetivo de las únicas figuras en que prima facie se podría encuadrar la conducta investigada, esto es, un delito de omisión propia como es la Omisión de Auxilios (Art. 108 del C.P.) o un delito de comisión por omisión como el Abandono de persona seguido de muerte (Art. 106 del C.P.) de configurarse tales delitos ambos sugieren respecto de los funcionarios públicos obligados por deberes legales, una posición de garante, con lo cual cualquiera fuera el delito elegido para iniciar investigación concurriría idealmente con la figura de Incumplimiento de los Deberes de Funcionario Público (Art. 248 del C.P.)

A los fines de mayor claridad sistemática, pasaremos a revisar conforme la moderna doctrina, las dos únicas figuras principales en que podrían hipotéticamente subsumirse la conducta de los funcionarios públicos, Altamirano y D’Angelo, advirtiendo que este Ministerio va a arribar a una solución distinta de la propuesta por aquellos juristas que escribiendo sobre el caso en cuestión lo califican como un estado de necesidad exculpante o disculpante, yendo en ese análisis hasta una causal de inculpabilidad, mientras que entendemos que el análisis de la inexistencia de delito no supera tan siquiera el tipo objetivo.

Pasamos a explicar, sintetizando porqué decimos que las conductas investigadas sugieren una posición de garante, respecto de los funcionarios públicos que prestaron declaración informativa en esta causa. En primer lugar, si analizamos, la posición de garante se da con anterioridad a la comisión u omisión del delito sin duda alguna en los delitos de omisión propia porque lo establece el mismo tipo penal y según el finalismo en los delitos de omisión impropia sólo puede ser agente quien ha sido, al decir de Welzel “especialmente puesto por el orden jurídico en un relación estrecha con la preservación de bienes jurídicos” , dicha situación puede provenir de una ley no penal, del contrato o de la conducta precedente o el hecho anterior del omitente. Más adelante, el funcionalismo con Jakobs, explica los supuestos en que una persona puede encontrarse en posición de garante, reduciéndolos a dos situaciones, sea que estuviera al cuidado de un bien jurídico o de una fuente de peligro. Bajo ambas visiones, se puede decir que en forma previa a la omisión o comisión de delito existía una posición de garante de los funcionarios que surge de leyes no penales, como el reglamento de la patrulla de rescate y de la ley provincial 6722, encontrándose en la misma situación desde el punto de vista funcionalista, es decir obligados a cuidar un bien jurídico en este caso la vida. Pero advirtamos algo, haciendo una salvedad, la posición de garante de Altamirano, que estaba a cargo de todo el operativo de rescate, no sólo la tenía para con Campanini, sino en principio para con los italianos en emergencia y en última instancia para con aquellos rescatistas que se pusieron a su disposición arriesgando su vida, colaborando en un esquema organizativo diagramado por guardaparques abajo y patrulla de rescate, representada por Altamirano en las alturas. La organización consistía en poner a los hombres más fuertes al frente y ver quien podía llegar al lugar del siniestro, hombres que por su experiencia y fortaleza fueran capaces de doblegar al coloso y las malas condiciones metereológicas, Altamirano y D’Angelo se pusieron al frente de ese puñado de obligados y colaboradores, tenían como misión reconocer el terreno, evaluar los elementos que se necesitaban para el rescate, efectuar un triage de emergencias médicas en catástrofes en donde se privilegia, después de dos días de las víctimas en condiciones extremas, las posibilidades de sobrevida. En síntesis a quien se rescata primero y a quién después, ello supone un plan inteligente que implica la salvación de la mayor cantidad de vidas posible, sin riesgo para la propia vida de los rescatistas colaboradores, y el empleo inteligente del esfuerzo y recurso humano. Por otra parte, efectuar la atención de emergencia médica como inyecciones de dexametasona para edema pulmonar, agua para hidratar, efectuar los primeros auxilios para morigerar los efectos de la hipotermia, etc. Para ello, estos hombres debían subir livianos, porque necesariamente tenían que llegar al lugar del siniestro para efectuar esta evaluación y determinar que elementos necesitaban. Una vez que se efectuó este relevamiento, deberían llegar los elementos de apoyo, como oxígeno, carpas y camilla, pero estos no llegaron porque quienes subían en condiciones límite no pudieron arribar a la cumbre, con lo cual se cortó el apoyo y el relevo que necesariamente deberían tener los que hacían punta.

Advertido esto pasemos al examen de tipicidad en el delito de Omisión de Auxilios (Art. 108 del C.P.), delito de omisión propia, estos delitos se caracterizan porque su consumación sólo exige el incumplimiento de un mandato de acción, estando descriptos en el derecho vigente. Una omisión es relevante cuando no se neutraliza el peligro de lesión que afecta a un bien jurídico, siempre y cuando el omitente haya estado en condiciones de actuar. Son presupuestos de la realización del tipo objetivo: A) La existencia de una situación típica que genera un deber; B) una omisión de realizar la acción ordenada; y C) que el omitente haya tenido el poder de hecho para ejecutarla.

A) Situación de hecho que genera el deber:

Se trata de un peligro para un bien jurídico, que genera un deber para cualquier persona que se encuentre en esa situación. Caso del Art. 108. C.P. en lo que atañe al sub-examine “quien encuentra perdido ...a una persona herida, inválida, o amenazada de un peligro cualquiera”

En el artículo el deber se genera para aquel que puede actuar “sin riesgo personal” pero sin embargo aún mediando una situación de peligro se genera el deber de actuar, según Bacigalupo, respecto de personas especialmente obligadas a soportar riesgos.

B) Omisión de realizar la acción ordenada:

Realiza el tipo el agente obligado a actuar que no arbitra los medios necesarios para cumplir el mandato que le ha sido impuesto. En el supuesto que nos ocupa, “prestarle el auxilio necesario” (Art. 108 del C.P.)

Se debe aclarar; 1) que la comprobación de este extremo se logra comparando la acción realizada por el obligado con la que requiere el cumplimiento del deber de actuar; y 2) que no sólo falta el tipo objetivo cuando el obligado cumple exitosamente el mandato, sino también cuando en forma seria intenta cumplirlo, aunque no alcance el fin buscado. (La negrilla y cursiva es nuestra).

C) Poder de hecho para ejecutarla.

La omisión sólo es típica cuando el sujeto obligado tiene capacidad o poder de hecho para desarrollar la acción mandada. ( La negrilla es nuestra). El ejemplo dado por Righi es el del que padece impedimento físico y por ello no puede ayudar al niño que se ahoga.

Sin embargo es necesario, además, que el omitente no cuente con otros medios que le permitan realizar la acción ordenada. Ejemplo, en el mismo caso anterior el paralítico que le puede arrojar un salvavidas al niño para que se salve.

En consecuencia, la capacidad del omitente depende de una consideración individual, por lo que no debe ser apreciada en abstracto, sino en función del poder real de hecho que tuvo al momento del suceso. (La negrilla es nuestra) – Marco teórico extractado del libro Derecho Penal – Parte General de Esteban Righi, Págs. 365/366, Lexis-Nexis, Bs. As. 2008-

Aplicando lo expuesto al caso en estudio, existen dos presupuestos de la realización del tipo objetivo comprometidos; si bien está clara la situación que genera el deber de actuar.

Podemos establecer en primer lugar y después de haber hecho un relato detallado de todas las circunstancias fácticas que rodearon al hecho investigado que Altamirano, arbitró todos los medios para cumplir el mandato de prestarle el auxilio necesario a Campanini para evitar que perdiera la vida a causa de su auto puesta en peligro, y que en forma seria procuró de todas las formas existentes, de acuerdo a los recursos humanos y técnicos con qué contaba, cumplir el mandato que la ley le encomendaba sin poder lograr pese a ello el fin perseguido que era –en el caso que todavía estuviera vivo- evacuarlo con vida del lugar donde se encontraba.

El segundo presupuesto que señala la ausencia del tipo objetivo de este delito es el del poder de hecho o capacidad para efectuar la acción mandada. Lo cierto es que con el correr de las horas del rescate este poder de hecho o capacidad disminuía constantemente, en tanto la capacidad de lograr el rescate en forma exitosa, respondía ya no a la capacidad individual o conjunta de Altamirano y D’Angelo, sino a la capacidad de conjunto de un número de personas (veinte algunos dicen treinta) que excedía con mucho el recurso humano con que contaba Altamirano para lograr el fin perseguido, agravado por la reducción gradual y progresiva de la cantidad de colaboradores que se iban retirando a raíz del agotamiento y el temor de perder la vida en el intento de rescate, circunstancia directamente proporcional a la perdida gradual de capacidad o poder de hecho de realizar el mandato encomendado por la ley en forma individual a los funcionarios públicos, hasta constituirlo en un imposible, dadas las circunstancias reinantes.

Como paso previo al tratamiento del delito de Abandono de persona seguido de muerte, agreguemos algo más sobre la posición de garante en estos delitos, toda vez que el análisis final va a ser encarado desde la teoría funcionalista. Se concibe al garante como el titular de un deber de responder, pero según esta teoría debe rechazarse que sea posible determinarlo acudiendo a las fuentes (ley, contrato, injerencia, y comunidades vitales) propuesta por la teoría finalista. De modo que propone ordenar sus deberes de acuerdo con su contenido o según el fundamento de responsabilidad que divide en dos situaciones A) los casos en que el omitente responde por haber configurado un ámbito de organización.- este incluye a la conducta precedente-relacionado con asegurar fuentes de peligro; y B) por haber omitido llevar a cabo una prestación sobre otro, lo que sucede en los casos de deberes fundados en virtud de responsabilidad institucionales, se considera que el deber derivado al omitente equivale a la comisión. Evidentemente la situación en que se encontraban los funcionarios públicos afectados a la patrulla de rescate, sería encuadrable en este segundo supuesto de responsabilidad con lo cual estaban en posición de garante.

Analicemos ahora la segunda figura propuesta como posible configuración de la conducta de los imputados no sospechados – al decir de Cafferatta Nores - , esto es; Abandono de persona seguido de muerte (Art. 106 del C.P.). Este delito calificado por la doctrina como un delito de comisión por omisión u omisión impropia, tiene según la teoría funcionalista el siguiente tratamiento en cuanto a la tipicidad. El hecho del resultado, punto de partida para imputación objetiva desde la perspectiva citada, es idéntica en los delitos comisivos y los de omisión impropia, con la salvedad que en los últimos sólo pueden ser autores determinadas personas, tema tratado en el párrafo precedente.

Por lo tanto los presupuestos que condicionan la imputación objetiva en los delitos de comisión son aplicables a los de omisión impropia, toda vez que tienen como requisitos: A) La capacidad de evitación, consistente en que el autor haya sido capaz en abstracto de evitar el resultado mediante una acción; B) se exige una causalidad hipotética, toda vez que lo que se imputa es impulsar resultados evitables, sea mediante una acción o una omisión; C) no se puede imputar comisión por omisión si el sujeto no evitó un riesgo que hubiera podido llevar a cabo por ser un riesgo permitido; y D) para al autor debe haber sido posible evitar el resultado, con una probabilidad rayana en la seguridad. – Marco teórico extractado del libro Derecho Penal – Parte General de Esteban Righi, Págs. 366/367, Lexis-Nexis, Bs. As. 2008-

Siguiendo los parámetros de la imputación objetiva para los delitos de omisión impropia, veamos si los mismos pueden configurar el tipo objetivo del delito de Abandono de persona seguido de muerte, en el hecho investigado:

A) Respecto de la capacidad de evitación considerada en abstracto, puede decirse que el requisito se satisfacía al momento de empezar el rescate, teniendo en cuenta el despliegue de personas y equipos, todo hacía pensar que la capacidad para evitar resultados lesivos de bienes jurídicos estaba dada, de hecho esta consideración es acertada si se tiene en cuenta que el rescate no estaba dirigido a una persona en emergencia sino a cuatro, y que el mismo fue exitoso con respecto a tres personas, es decir que el fin propuesto fue conseguido respecto de tres personas, con lo cual, el requisito de capacidad de evitar considerada en abstracto está satisfecho.

B) Sin embargo, no se satisface el presupuesto de la causalidad hipotética, porque existen serias dudas que el resultado que se pretendía evitar, fuera evitable. Del examen de las distintas testimoniales, podemos advertir que dado el estado agónico de Campanini, quienes tenían capacidad y conocimiento para pronosticar un resultado manifiestan sin tapujos, que no se iba a poder llegar a la cumbre con Campanini vivo, adviértase que según los cálculos de quienes estaban haciendo el rescate, tenían cinco o seis horas más para llegar a la cumbre y muchas horas más para alcanzar un lugar donde Campanini, pudiera recibir atención médica, sin duda no la que necesitaba para su estado pero atención médica al fin. Agreguemos a esto que Campanini, tenía síntomas de edema pulmonar agudo, recordemos para ello la descripción del Dr. Michel respecto de la sintomatología aguda de esta enfermedad de altura, cuando describe la “taquipnea”, intervalos de respiración de hasta 25 minutos, descriptos por casi todos los que asistieron directamente al guía en emergencia, y que la única forma de producir una mejoría de este cuadro es bajando de la altura se encontraba , sin embargo y muy por el contrario, por las condiciones del terreno donde fueron encontrados debían subir a la cumbre del Aconcagua, un lugar donde una persona entrenada en inmejorables condiciones físicas respira con dificultad. Que Campanini no se había guarecido del frío reinante, estaba sin campera de abrigo cuando lo encontraron, con su nariz negra y sus pómulos quemados por el frío, sus manos contraídas por congelamiento por haber permanecido sin guantes, después de dos noches a metros de la cumbre con temperaturas de 20 a 30 grados bajo cero, con lo cual si bien no se puede determinar en qué grado seguramente estaba sufriendo hipotermia, según uno de los experimentados guías hipotermia severa.

C) Respecto del tercer requisito, entendemos que puede tenerse por acreditado este requisito, no sin antes establecer que existe un conflicto en relación a la evitación de un riesgo permitido. Sin duda, la situación en que Campanini arriba al estado de emergencia, puede calificarse como auto-puesta en peligro dentro de un riesgo institucionalmente permitido, sin embargo este requisito se ve contrabalanceado por la posición de garante de los funcionarios públicos quien aún en estas circunstancias deben proveer al cumplimiento de sus obligaciones de rescate.

D) Con relación al cuarto requisito, podemos decir sin temor a equivocarnos que no puede establecerse la imputación objetiva en este supuesto. Si bien ya lo hemos expuesto en relación a los requisitos del tipo objetivo en los delitos de omisión propia, aquí surge nuevamente posibilidad de evitación del hecho con su acción por parte del agente con una probabilidad rayana en la certeza. Con la premisa de no ser redundantes, sólo vamos a expresar que de la sola lectura de los relatos y siguiendo la cronología del rescate, el mismo estaba basado, para coronarse exitosamente con respecto a todas las víctimas, en la cantidad de rescatistas, esto es lo que falló. Si bien los que llegaron al lugar del rescate fueron los más fuertes y llegaron en una buena cantidad, las condiciones climáticas y de altura, fueron menguando sus fuerzas hasta el agotamiento; sin relevos, que no llegaron no porque no tuvieran intenciones de llegar sino porque no tenían la fortaleza física necesaria para hacerlo en esas condiciones extremas; las posibilidades de rescatar a Campanini con vida fueron disminuyendo con el correr de las horas hasta tornar imposible el rescate con o sin vida. De modo que podemos aseverar a esta altura de la investigación que evitar el resultado para los obligados individualmente Altamirano y D’Angelo era imposible, imposible con probabilidad rayana en la certeza.

Respecto del delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, que seria accesorio de las conductas ya estudiadas, se establece el mismo criterio, más allá de la constitucionalidad o no del Art. 43 Inc. 2 de la ley 6722 que expresa “2 - Defender la vida, la libertad y la propiedad de las personas aún a riesgo de su propia vida e integridad psicofísica…”. Debemos decir que en todo momento del rescate los funcionarios públicos cumplieron la ley aún a riesgo de su propia vida, hasta que no estaba en juego la defensa de la vida con lo cual la obligación cedía en favor de la salvación de su propia vida.

De modo que arribamos a la misma solución, inexistencia de delito, ya sea que Campanini estuviera fallecido como constata Altamirano o con un hilo de vida o en estado agónico si hubiera tenido algún signo vital que Altamirano no alcanzó a verificar.

Finalmente, retomamos lo dicho con antelación si bien existe posición de garante, Altamirano y en menor medida D’Angelo, siendo la autoridad de seguridad en el Parque Aconcagua, tenían posición de garante de las vidas de los cuatro andinistas en emergencia y de todos los rescatistas civiles que colaboraron en el rescate. Su actuación fue ampliamente exitosa, a pesar de la triste y dolorosa pérdida de la vida del guía mendocino, y Altamirano como autoridad hizo, a criterio de este Ministerio todo lo humanamente posible trabajando en condiciones extremas para salvar todas las vidas que tuvo en algún momento a su cargo. Su actitud no fue sólo voluntarista, sino inteligente y organizada al hacer un triage médico que excedía sus conocimientos pero al que estaba obligado por su posición y autoridad funcional, y que hizo en forma impecable analizando la salud y las posibilidades de sobrevida de las víctimas, lo que permitió que en tal oportunidad se salvaran tres vidas y se resguardaran las de los rescatistas que trabajaron al límite entre la vida y la muerte.

De lo investigado, tenemos que la conducta de los Sres. JOSE LUIS ALTAMIRANO DONOSO y DIEGO MARCELO D’ANGELO DIAZ, no encuadra en ninguna de las figuras del Código Penal.

Por otra parte, y al sólo efecto de sustentar el pedido de sobreseimiento de los nombrados, quienes han prestado declaración informativa a tenor del Art. 318 del C.P.P., estimo conveniente transcribir la opinión del maestro CAFFERATA NORES, en su obra Código Procesal Penal Comentado, Tomo II, página 13, que al analizar el Art. 306 de la provincia de Córdoba, fuente de nuestro Art. 318 del C.P.P., denomina a quien ha prestado declaración informativa “imputado no sospechado”, el citado comentario expresa: “…En esta hipótesis, si luego se logran pruebas de cargo que hagan nacer la sospecha bastante, no será necesario recibir una nueva declaración a los fines del avance del proceso; si en cambio ello no ocurre, la situación legal del imputado no sospechado debe ser resuelta de acuerdo a las disposiciones ordinarias (vgr. mediante sobreseimiento)”.

Por ello, y debidamente analizadas las probanzas colectadas, este Ministerio estima que los hechos traídos a conocimiento de esta Vindicta no encuadran en ninguna figura penal, por lo cual solicita a U.S., ordene el sobreseimiento de JOSE LUIS ALTAMIRANO DONOSO y DIEGO MARCELO D’ANGELO DIAZ,, de conformidad con las previsiones del art. 353 Inc. 2° del C.P.P... Respecto del delito de ABANDONO DE PERSONA SEGUIDO DE MUERTE (Art. 106 del C.P.), en concurso ideal con INCUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES DE FUNCIONARIO PUBLICO (Art. 248 del C.P.)

Fiscalía, 22 de Febrero de 2010.-